Esta retahíla soez, grosera, malsonante, intolerante, maleducada e irrespetuosa, no fue pronunciada por un barbudo batasunero, ni por un malencarado anarquista, ni por un fanático islamista. Este mensaje de esta elevada categoría cultural corresponde a un “intelectual” de prestigio para la progresía de este país, el gran actor Paco Rubianes. Actor que parece odiar a España, pero no parece tener ascos a la hora de aceptar sus jugosas subvenciones, que con esfuerzo y sacrificio salen del trabajo y del sudor de los putos españoles que creen en la puta España.
La puta España, nación con una historia que se remonta al Paleolítico; una puta nación con algunas instituciones que tienen más de diez siglos; una puta nación, cuya puta lengua oficial, impuesta por el “fascismo” castellano es la segunda más hablada en el mundo después del chino mandarín (lo que significa que no hay más que fascistas por todo el mundo); una puta nación fundadora, junto con otras, de la civilización occidental; una puta nación, descubridora y civilizadora de América; una puta nación, que dio varios emperadores al Imperio Romano (¿o debería decir, emulando al cultísimo Rubianes, puto fascista Imperio Romano?), … la lista de las cosas malas que ha hecho esta puta nación sería interminable.
Unas declaraciones como las que ha hecho Rubianes, en un país civilizado y no tribal como el nuestro, como Estados Unidos, Alemania, o cualquier otro, habrían sancionadas, al menos con una multa, por insultos o desacato a la patria. Pero en España (¡pobre España, todo el mundo hace leña de ella!) han sido jaleadas y aplaudidas por la izquierda.
Esta lumbrera cultural fue contratada por Ruiz Gallardón a través del Ayuntamiento de Madrid. Pero a Dios gracias aún el pueblo conserva algo de lucidez frente a gobernantes pacatos. Llovió una enorme de oleada de protestas de ciudadanos, que no querían verse, además de cornudos, apaleados. Ya sacan de su cuerpo para pagar dinero a este personaje, para que encima venga ahora a insultar en sus narices a algo que les duele y sienten. Al echársele encima la masa de ciudadanos que no tienen ganas que se rían de ellos en su cara, que quieren que el dinero que sale de sus impuestos sea para mejorar la vida de sus ciudadanos, en vez de empeorarla, que quieren espectáculos artísticos, ya no cultos, sino de un mínimo de calidad, en vez de ramplonería, chabacanería, ordinariez y mal gusto; gracias a estos ciudadanos, Gallardón dio marcha atrás, y Madrid, el puto fascista Madrid, no tuvo que aguantar que le viniesen a insultar a su propia casa, y encima pagándolo en metálico.
Ha faltado tiempo para que Montilla y el PSC se solidaricen por este insolidario atropello contra la cultura. ¡Tots soms Rubianes! (todos somos Rubianes, hablo catalán además de mi fascista lengua natal). Este lema era exhibido en una camiseta que portaban las juventudes del PSC, apoyando un acto público en el que se le dio desagravio y apoyo a Rubianes en este ataque fascista contra la cultura, por supuesto con el apoyo oficial de Montilla y toda la cúpula del PSC, con el pláceme, ¡cómo no! de Zapatero y sus chicos progres del PSOE. En esos actos, se quemó una bandera de España, pero como era de la puta España, no pasó nada. Pero esto es normal, porke el faszismo kapitalista kiere akavar kon la kultura kolektiba i el harte.
Rajoy ha afirmado en ningún lugar del mundo un ministro puede ir dando el apoyo a un señor que dice lo que ha dicho de España, que no se figura a un ministro francés apoyando a un señor que ha dicho que Francia es una porquería, ni a un ministro del Reino Unido porque dura quince segundos en el Gobierno. Yo tampoco me lo imagino. ¿Será que los españoles somos los más payasos del mundo? O acaso ¿será cierto que todos somos Rubianes? ¿o al menos tan impresentables como él?
Carlos Araújo
